Errores de Meta Ads para clínicas dentales

Yo creo que uno de los errores más grandes en Meta Ads para clínicas dentales es ser demasiado formal.

Porque es que, o sea, esto es marketing.

Esto es un proceso de venta.

Y las ventas son relaciones personales, emoción, ¿sabes?

Es todo esto.

Ser demasiado formal

Muchas veces quieres mantener tu profesionalismo.

Y lo entiendo.

Pero tu profesionalismo no significa que tengas que hablar como si estuvieras dando una clase en la universidad.

Tú tienes que hablarle a la gente de lo que esa persona tiene en la mente.

No de lo que tienes en la mente tú.

Si esa persona tiene un problema en su boca, lo que quiere es que le hables del problema que tiene en su boca.

No de los másters que te hayas sacado.

No de los nombres técnicos.

No de todas las cosas que tú sabes.

Quiere que le hables de lo que le está pasando.

Los tecnicismos

Este es otro error muy grande.

Decir tecnicismos.

Yo con la palabra oclusión no puedo.

Sé que es importantísima.

Igual que la deglución.

Pero no puedes decirle “deglución” a una persona en un anuncio.

Ni mordida abierta.

Ni mordida adelantada.

Ni no sé qué otra.

Bueno, ya está.

La persona que te está viendo no está pensando:

“Creo que tengo un problema de oclusión.”

Está pensando:

“Cuando cierro la boca los dientes no me encajan.”

O:

“Mi hijo tiene los dientes salidos.”

O:

“No puedo masticar bien de este lado.”

O lo que sea que esa persona diga realmente en su casa.

Esa es la palabra que tienes que utilizar.

La palabra tal cual que esa persona está usando.

Porque tú tienes que hablarle de lo que tiene en la mente ella.

No de lo que tienes en la mente tú.

No tienes que ponerte a bailar TikToks

Y cuando digo que no seas tan serio tampoco te estoy diciendo que tienes que ponerte a bailar TikToks.

No es eso.

Es que tú haces gracia.

O sea, tú eres una persona normal.

Tienes amigos.

Con tus amigos te descojonas.

Con tu familia tienes gracia.

La gente cuando te conoce probablemente dice:

“Qué bien me cae esta persona.”

Entonces, ¿por qué cuando enciendes una cámara para hacer publicidad de repente quieres repeler a la gente?

No es el momento.

No tienes que convertirte en otra persona solamente porque estés haciendo un anuncio.

La gente tiene que conocerte antes de admirarte

Tú puedes mostrar tu autoridad.

Claro que puedes.

Puedes contar tu experiencia.

Puedes hablar de los tratamientos que haces.

Puedes explicar por qué sabes lo que sabes.

Puedes enseñar tus másters si quieres.

Pero no es en el momento exacto en el que esa persona te ve por primera vez.

Ahí no es el momento de mostrar una autoridad tan grande.

Ahí tienes que mostrar cercanía.

Porque imagínate que yo no te conozco.

Tengo un problema con mis dientes.

Estoy haciendo scroll.

Y apareces tú diciéndome todos tus títulos, técnicas, másters y palabras que no entiendo.

Perfecto.

Seguramente sabes muchísimo.

Pero yo sigo haciendo scroll.

Ahora imagina que apareces y dices exactamente eso que yo llevo meses pensando.

Eso cambia.

Porque pienso:

“Esta persona sabe lo que me pasa.”

Y primero necesito sentir eso.

Luego ya me cuentas todo lo demás.

No hables como dentista. Habla como paciente

Creo que si tuviera que resumir el error sería ese.

Cuando haces publicidad estás hablando desde tu cabeza.

Desde todos los años que has estudiado.

Desde tu vocabulario.

Desde las cosas que para ti son importantes.

Y necesitas hacer el ejercicio contrario.

Ponerte en la cabeza de la persona que está al otro lado.

¿Qué palabra utilizaría?

¿Qué le preocupa?

¿Qué le da vergüenza?

¿Qué lleva tiempo pensando?

¿Qué diría si se lo estuviera contando a su pareja?

Eso es lo que debería aparecer en el anuncio.

Porque tú sabes mucho de dientes.

Perfecto.

Pero tu paciente no tiene por qué saber de dientes.

La autoridad viene después

No quiero decir que la autoridad no sea importante.

Lo es muchísimo.

Sobre todo cuando alguien va a dejar que le hagas algo en su boca.

Pero hay momentos.

Primero necesito que pares.

Después necesito que sientas que te entiendo.

Después necesito que confíes en mí.

Y entonces sí.

Te enseño quién soy.

Te enseño mi experiencia.

Te enseño la clínica.

Te enseño resultados.

Te explico por qué puedo ayudarte.

Pero si lo primero que hago es demostrarte lo muchísimo que sé, sin haber conseguido primero que tú conectes conmigo, probablemente no llegue ni siquiera al punto en el que te interese saber todo eso.

El error es querer parecer profesional en vez de parecer humano

Porque al final no necesitas parecer menos profesional.

Necesitas parecer más humano.

La persona ya sabe que eres dentista.

Ya sabe que tienes una clínica.

Ya sabe que has estudiado.

Lo que todavía no sabe es:

“¿Me cae bien?”

“¿Me entiende?”

“¿Podría entrar en su clínica sin sentirme incómodo?”

“¿Sabe realmente lo que me pasa?”

Y para mí ahí empieza una buena campaña.

No cuando dices la palabra más técnica.

Sino cuando dices exactamente la palabra que esa persona tenía en la cabeza.

Laura Chaves

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